¿Cómo abordar una nota biográfica de un artista como Funámbulo? Cuando recién le conoció, otra artista, la ínclita Rosie Beard, le hizo algunas confidencias sobre si mismo, que me consta que atesora como oro en paño, entre ellas que era un alma nueva, y que no estaba pisando el suelo, sino flotando sobre la vida sin estar en ella realmente. De qué modo estas confidencias han llegado a mis oídos es algo entre Fun y yo, pero en este momento me resultan muy reveladoras para iniciar este pequeño encargo. Y cuento con su permiso.

Funámbulo es el personaje artista actual de un individuo que estudió Bellas Artes en Madrid, y entre los años 1990 y 2004 se dejó ver en algunas exposiciones individuales, como la de la sala de IberCaja o la galería Anagma en Valencia, y colectivas en centros de Madrid como la Casa de Vacas, la galería Orfila o los Centros Culturales de la Villa, las Ventas o La Casa del Reloj, así como las exposiciones de concursos como el del Colegio de Ingenieros de Caminos, el de murales para la línea 6 del metro de Madrid o en varias ediciones del de pintura de Valdemoro (Madrid). En el 94 fue alumno invitado de la Escuela Estatal de Arte de Oslo y participó en dos exposiciones allí, OMNIBOX en el Henie-Onhstad Museet, y Gamlebyen Project, muestra de arte urbano en la que intervino una valla publicitaria, lo que le ocasionó cierto tira y afloja con la policía local. Tras participar en la sección DIGIT del MAD03 en Madrid, y por circunstancias de la vida o por dictamen del destino, se pasó casi el resto de la primera década del siglo XXI metido en una cueva, buscando el lienzo dentro de sí mismo.

Un año en el que la muerte viajó en trenes muy cerca de su cueva (o un año de aquellos) fue viendo que el arte que estaba buscando era una especie de arte de morir, empezando por una muerte en vida, y que en realidad esa especie de «si pero no» le había acompañado siempre, como un estar y no estar simultáneo, como quien se empeña en no estar ni de un lado ni del otro, sino en equilibrio en un límite continuo, unidimensional y omnipresente.

Y así nació Funámbulo, del sustrato de la muerte en vida de nuestro artista, como un personaje entre otros tantos que conforman a alguien que en parte murió, pero el primero de esos personajes en ser creado por dicho individuo con un propósito, de manera intencional y artística. Al principio sólo fue un avatar digital, pero con el tiempo se ha ido convirtiendo en un personaje de carne y hueso que ayuda a nuestro artista en el apropiado distanciamiento para trabajar en la desidentificación de si mismo, en pos de la Gran Obra, la que conduce al logro del Yo Real.

En esta última década, Funámbulo se ha dedicado a los balbuceos propios de un neonato, y últimamente ha participado en dos muestras en la galería Wilkoart de Madrid, Artivismo 2 y Sexart, la segunda de las cuales se ha visto pospuesta cuando ya estaba montada, debido a esta emergencia sanitaria por la que 2020 pasará a los libros de historia como el año en que vivimos confinados en nuestras casas entre la confusión, el horror y la esperanza.

Y para potenciar esta esperanza desde el confinamiento que aún vivimos, desde el pasado día 4 Funámbulo participa en la muestra internacional online Art made in Quarantine, una excelente iniciativa de comisariado del artista Seann Brackin que reúne a 115 artistas de todo el mundo con obras realizadas durante el confinamiento.

Dora Anversa Rojo, Mayo 2020